Otra fiesta de Navidad memorable. Tras la meditación y la Misa de Gallo, bajamos a compartir; compartir la felicidad, la comida, los regalos y las canciones. En cuanto a la comida, las mamás que organizaron todo, volvieron a batir otro record. Record de sabor, variedad y presentación. Sin decir nada de lo oportuno de un chocolate caliente al final de la noche (o principio de la mañana, como se quiera ver).
Con respecto a los regalos, este año tuvimos la visita sorpresa de Santa Claus en persona que vino a repartir los juguetes. Los más grandes querían disimular su emoción, pero la verdad es que cuando Santa te llama por tu nombre, sientes que algo se te sube y se te baja.
La música este año estuvo espectacular. Acabamos todas las canciones del cancionero (84) que es mucho cantar.
Pero más que muchas palabras, bastan una pocas imágenes.
