El pasado domingo 15 de mayo del 2016, finalmente hicieron su comunión los niños que estuvimos preparando durante todo el curso en la Parroquia de San Jorge. Es una trabajo sacrificado que nos ocupa la mañana de los sábados, pero el agradecimiento de los niños y sus familias nos reconforta.

[embpicasa id=”6285313663260147249″]

La repartición  de pizza a deambulantes del mes de abril estuvo más concurrida. La razón de esto no es que haya más deambulantes, sino que un fallo organizativo hizo que trajéramos el doble de pizzas de lo habitual. Y, si en la plaza de Río Piedras, esperas suficiente tiempo, acaban a apareciendo los clientes.

El ambiente, como se puede imaginar, es de alegría, no solo por la natural alegría de una deambulante que asegura su cena, sino por la alegría de los repartidores que viene “built-in” al ejercitar la misericordia.

Los adultos interesados en participar en la repartición del mes de mayo, pueden comunicarse con el Lcdo José Molina Cacho al jmclaw89@gmail.com

[embpicasa id=”6279858520071056065″]


No sólo los jóvenes y los adultos hacen obras de misericordia en Puertorreal. También los niños del Bairá se convocaron para pasar unas horas con los ancianos de la Residencia Teresa de Jesús Jornet, en Trujillo Alto.

Por las fotos se ve que todos lo disfrutaron.

[embpicasa id=”6264280025821370753″]

También los adultos en Puertorreal sacamos un tiempo para compartir unas pizzas con los deambulantes en la cercana Plaza de Río Piedras.

El que nos quiera ayudar, que nos llame al 787-759-6193.

[embpicasa id=”6264270781913379921″]

Los adultos de Puertorreal no quisieron quedarse atrás con respecto a los jóvenes en su gesto de repartir comida a los deambulantes de Río Piedras, y este miércoles un grupo de señores decidió comprar y repartir algo de comida en las cercanías de la plaza de Rio Piedras.

La alegría de la gente que recibía la comidad hizo que pronto se convirtiera el evento en una pequeña fiesta en la que todos disfrutamos: unos comiendo y, otros, viendo comer.

[embpicasa id=”6253916233962792481″]

Todos sabemos que, en Puerto Rico, hay carencias más críticas que la comida. Pero la eficiencia no puede ser el único criterio cuando nos planteamos ayudar a nuestra comunidad a crecer. Hay necesidades que son emblemáticas: señales visibles de si estamos caminando bien o no como comunidad. Y, entre éstas, estará siempre el cuidado de los necesitados materiales, de los pobres y de los enfermos.

Este año de la Misericordia es un momento único para enseñarle al mundo que nunca se llegará a diseñar un sistema, una institución, un programa de gobierno, que nos permita a cada uno desentendernos de los pobres de nuestro alrededor. Por avanzada que sea la asistencia pública, nada sustiuirá a la comida que te brinda una persona, no porque es su trabajo, sino porque se lo pide su corazón.

Estando Puertorreal localizado en mitad de Rio Pidras, nos hemos propuesto contribuir el algo a esta obra de misericordia que es dar de comer al hambriento. Ayer sábado, algunos muchachos de escuela superior salieron a la Plaza de Recreo al anochecer y le brindaron alguna comida y un rato de compañía a algunos deambulantes del área.

Claro está, los beneficiados mayores no son los deambulantes, que simplemente reciben una comida. Quien de verdad se beneficiaron fueron los muchachos que salieron de su comodidad y aprendieron a complicarse un poco la vida por los demás.

[embpicasa id=”6251246419644207041″]

Los niños de nuestra catequesis en la Parroquia San Jorge, hicieron este domingo 10 de mayo, la Primera Comunión. Gracias a todos los universitarios que a lo largo de las semanas han ido catequizando a estos angelitos.

[embpicasa id=”6151331983931901873″]

[embpicasa id=”6086802256450659409″]

 ¿Q es la Q hay? en Campoflorido 

-Papi ¿qué es la que hay? Saludo continuo en Campoflorido de los hermanos venezolanos hacia los boricuas tratando de hacerlos sentir en casa. Cabe mencionar que este es un saludo sólo entre un sector de cantantes de la música urbana en Puerto Rico.

 

Hace dos meses cuatros jóvenes de Puerto Rico, iniciamos los preparativos para ir a Venezuela a ayudar a una comunidad en extrema pobreza en la Semana Santa, semana en la cual muchos acostumbran estar de jangueo (party), playa, descanso, y otras actividades placenteras. Fue una decisión un poco precipitada por que apenas teníamos un mes y medio para conseguir el dinero, pero desde un principio accedimos en confianza de que quien nos convocaba nos ofrecía una alternativa real de ayudar a los pobres, con la iniciativa de trabajo social en Campoflorido.

 

Éramos cuatro jóvenes universitarios, Juan Bethencourt, Director de la Residencia Universitaria Puertorreal, estudiante de leyes y quien convocó al viaje, Eduardo Sánchez, estudiante de pedagogía, Christian Laguna, estudiante de música y José A. Santos, estudiante de arquitectura. Así que, como imaginarán cada uno iba a tener una apreciación diferente de las cosas durante el viaje pero al final caminaban unificados en un mismo sentir, el de poder regalar a los necesitados lo que con amor han recibido.

 

Partimos de Puerto Rico el jueves 29 de marzo, día en que el futuro arquitecto celebraba su cumpleaños. Lo hizo montado en un avión y tratado junto a sus acompañantes como clase ejecutiva, entre “champange” gratuito, asientos espaciosos y felicitaciones de la tripulación por su natalicio y por la misión que como grupo emprenderían en la tierra a visitar.

 

Cuando llegamos al aeropuerto de Caracas, nos recibió muy enérgicamente los abuelos del abogado Juan, quienes viven en la capital. Fueron quienes nos llevaron hasta la Residencia Universitaria Monte Ávila para ubicarnos a cada uno en un cuarto, dos días previo al increíble viaje de 16 horas en bus al estado de Táchira, Colón. Esos primeros días fueron aprovechados para conocer mejor la ciudad de Caracas, guiados por nuestro líder de viaje, Juan.

 

Cada cual, sin saberlo, tenía una prueba que superar en Venezuela. El estudiante de leyes, tuvo en varios días el trabajo de lograr la transición del acento boricua a su natal venezolano y entre eso poder explicar a todos sus compatriotas la situación política de Puerto Rico con los EEUU. Bueno, pero no se si esto fue tan difícil en comparación a lo que vivió el futuro pedagogo del idioma inglés. Este estuvo todo el viaje practicando su pronunciación de la “R” utilizando como base su propio nombre. Fue una gran batalla entre Edualdo vs Eduarrrdo donde simpáticamente ganó la forma boricua. El músico también superó una gran prueba, la de desmintir, en la comida, en la tertulia, en la guagua, en el cuarto y en todo lugar a donde llegara algún venezolano y le preguntara, ¿los boricuas sólo escuchan y bailan reggeaton? Gracias a Dios tuvo la oportunidad durante una noche de tertulia musical en Campoflorido de hacer evidente con su instrumento musical, la garganta, que esa idea era falsa. Mientras, el arquitecto tuvo un choque contra su ego, logrando internalizar que lo que iba a construir no eran líneas en computadora y menos aún el diseño de una maqueta dentro de una oficina con aire central.  Su realidad fue a puro mollero y sudor, y al igual que todos fue alumbrado y ventilado con el sol candente y el viento de la montaña, y sobre todo utilizando como instrumento nuevo de diseño, la pala.

 

Bien, ya montados en el autobús y luego de las 16 horas de viaje, llegamos muy motivados a Táchira. En total éramos 83 jóvenes en el campamento de trabajo, así que no faltaba el buen humor y las energías para comenzar las tareas. Claro, estos boricuas no dejaron atrás sus panderos y cánticos movidos como el de la “La bomba, hay que rica es” contagiando a los venezolanos a improvisar sus propias “bombas”. Llegamos sábado, día que fue de organización y repartición de zonas de obra. Ya el domingo nos refrescaron con una visita al “Pozo Azul” el cual quedaba a una hora de la casa de Campoflorido, pozo donde nadamos he hicimos clavados hasta el cansancio. Todos los días antes y después de los trabajos de labor social también nos refrescaban con buenos momentos de oración, celebraciones litúrgicas, meditaciones y con buenas tertulias, todo sumergido en la libertad de cada cual para participar. Dato curioso para mi, todos participaban de todo. De lunes a viernes el día transcurría muy rápido y los trabajos eran realmente arduos. Todos cooperaban de diferentes formas, mezclando cemento, cargando y echando arena y piedra, haciendo calles, aceras, cargando bloques 2 horas hasta la cima de una montaña, ayudando en la construcción de pisos, paredes, cimientos, etc. Llegando al final de la jornada de trabajo era inevitable escuchar a  algunos “chamos” decirse unos a otros “dale con calmita”.  No se puede dejar pasar por alto el mencionar que toda la semana estuvo trabajando mano a mano con nosotros el alcalde de Táchira, Colón, no modelando para la foto, si no, haciendo todas las tareas antes mencionadas, junto a nosotros, todo el santo día.

 

Definitivamente fue muy sublime ver las caras de agradecimiento de cada una de las personas y comunidades que apoyamos. Ochenta y tres jóvenes logramos en la Semana Mayor impactar positivamente a muchas madres, padres, niños y ancianos que reflejaron con sus sonrisas y palabras lo agradecidos que estaban de nuestra humilde labor social. Al regreso del viaje en el bus ya no veníamos un gran grupo de jóvenes, más bien, un súper grupo de buenos amigos que se intercambiaban su “twitter”, “facebook”, e-mail para seguir en comunicación y con la gran expectativa de volverse a encontrar un año después en Campoflorido 2013.

 

Escrito por: José A. Santos Rivera (Nando)

[shashin type=”album” id=”477″ size=”small” crop=”n” columns=”max” caption=”y” order=”date” position=”left”]

Nos llegan las primeras noticias del Campamento de Trabajo en los Andes de Venezuela, donde hay 4 muchachos de Puertorreal.  Tenemos una foto que envió Francisco Febres.  Están trabajando en una zona que se llama La Quintera a dos horas en jeep por camino rural en la entrada al paramo del Zumbador. El trabajo consiste en trasladar 5000 bloques en mula y a espalda para la casa de un familia de la montaña. Se les ira rotando para q tengan la oportunidad de conocer otras zonas.

La comunicacion es dificil allí. Por eso la falta de noticias mas continuas. Son 78 universitarios.

Cuatro muchachos de Puertorreal partieron a ayudar en un campamento de trabajo, un voluntariado social, para ayudar a una comunidad pobre en los Andes venezolanos. Todavía no tenemos noticias de ellos. Pero confiamos es que les esté yendo muy bien

Día de trabajo

Día de arreglos

Día de trabajo

Hoy fuimos a ayudar al Club Baira a recoger y limpiar su sede en Guaynabo, después de que el viernes 28 la convirtieron en una Casa Embrujada.