[shashin type=”photo” id=”18563″ size=”xsmall” columns=”max” order=”user” position=”left”]Todo comenzó como cualquier otra excursión o convivencia. Había que reunir a la gente para luego partir hacia nuestro destino, Palmas del Mar.

Salimos el domingo a las cinco de la tarde, sin mucho tráfico.
Todos estábamos ilusionados y estábamos muy contentos de poder ir a la playa y pasar un buen rato entre amigos. Al llegar, lo primero que hicimos fue ordenar y hacer la logística de los cuartos. Luego cenamos una deliciosa lazagna. Al terminar de cenar nos fuimos al patio central, donde corrimos y jugamos soccer y fútbol americano. La noche parecía transcurrir normal. Fue ahí cuando la cosa tomó movimiento. Paco subió a la casa y todos pensamos conveniente escondernos de él para asustarlo. Al regresar Paco nos comenzó a buscar con la mirada, y da “la mala pata” que vio a Eduardo. Así comenzó una pequeña persecución, ya que nuestro Paco nos corrió y buscó con mucha energía. Eduardo Olivera y Armando podrían contar con todo detalle de una forma más precisa y muy divertida, pero con contarle este poco ya el público se puede hacer una idea.

Luego de esto unos se fueron a jugar monopolio y otros a escuchar música. La noche fue larga para algunos, pero otros(como yo) se fueron temprano a dormir para aprovechar una buena noche en la playa unas ocho horas muy placenteras.

Al levantarnos, tuvimos un rato de oración con el sonido de las olas, y el sol nos entretenía con sus rayos de luz. Luego desayunamos, tengo que admitir que las comidas fueron todo un éxito, no hubo quejas, todos comimos bien y todos quedaron satisfechos, como Obi demuestra en el álbum de fotos. Al terminar de desayunar tuvimos una charla inspiracional y muy emotiva dada por el Paco. La charla era sobre ideales. Hace falta ideales, metas altas, más aún en nuestra juventud, para así promover un mejor presente y crear un gran futuro.

Al terminar la charla decidimos nuestro plan del día y ejecutamos. Lo primero fue ir a jugar un juego de soccer, outdoor, que por cierto estuvo muy intenso gracias a nuestro amigo el sol. Luego nos fuimos a la playa, y buscamos una posa, un lugar calmado para poder meternos al mar sin las objeciones de la corriente. La playa tiene su toque, y algunos, sin decir nombre se pompearon tanto que empezaron a caer unos sobre otros. También tratamos de morey-boogear, pero Armando les puede contar , ya que no tuvo el final deseado. Al terminar nuestra etapa playística partimos hacia el apartamento y después de movimientos organizativos logramos montar un bbq bastante chevere con la ayuda de Armando Bell y Carlitos. A la verdad que con la música de Obi la pasamos brutal. Era el momento de relajación y así con ese “flow”terminaba nuestra excursión. Lo último y lo que nadie quiere ver llegar , era la partida y la limpieza final, pero tengo que agradecerle a todos los presentes ya que cumplieron su misión a”al chavo”. Y con así terminó nuestra intensa visita. Nos volveremos a ver Palmas.

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